La Organización Mundial de Salud OMS ha definido como Fitomedicina a la aplicación de origen vegetal en terapéutica y a manifestado que el 80% de la población mundial depende para la atención Primaria de su salud de las plantas medicinales
El porqué de las plantas medicinales.
Nos habíamos formados adecuadamente mi esposa era medica oculista y yo cirujano del servicio del Dr. Mainetti. Un compañero del Hospital Santa Lucia le contó que el oculista de Eldorado (Misiones) había fallecido y el reemplazante había recibido una propuesta para trabajar el Posadas (Capital de Misiones). Fuimos a Eldorado y alquilamos una casa a pasos del Hospital del Pueblo, este no era más que una casona en las afueras del pueblo, el consultorio lo atendíamos en el centro.
Ingrese como medico ad-honorem. Mi primer encuentro como cirujano fue con un joven con herida de bala en la frente en estado de shock y convulsiones, lo canalice y le coloque una guia y para sorpresa de la enfermera me dijo que el suero siempre se hacia subcutáneo.
El accidente se produjo cuando dos muchachos que habían ido de caza, al aparecer una presa de mayor tamaño al esperado uno de los muchachos se asusto y disparo el arma hiriendo gravemente a su compañero. A esta altura de los hechos la enfermera había dispuesto su traslado a posadas, llamando a la ambulancia contratada por el hospital. En esos momentos le exprese que lo podía resolver, y ella me respondió que allí se trasladaban todas las urgencias quirúrgicas a Posadas. Le solicite la caja de cirugía y me encontré con pinzas oxidadas del siglo pasado, un bisturí de una sola pieza, etc.
Pedí que viniera el anestesista. No doctor aquí usamos una ombredanne que se carga con éter, me lo mostró, parecía una escafandra, una esfera metálica que se cargaba por arriba con éter terminando por debajo con una mascarilla que cubría la nariz y la boca, Pregunte quien hace las anestesias?, Nosotras las enfermeras, yo no podía creer en donde estaba en el año 1966 pero de seguro era en el rabo del mapa.
Estábamos a una cuadra de la única avenida del pueblo a 5km del centro del pueblo y a esa altura se encontraba la concesionaria Ford con un taller anexo. Le pedí a la enfermera que se dirigiera al taller y solicitara un martillo y un formón, para una operación de cabeza, de ser posibles nuevos, sorprendidos los entregaron, los esterilizamos y comenzamos la operación asistía tanto en la operación como en la anestesia un medico radiólogo que al primer martillazo para romper el cráneo se desmayo y ayo nocaut. Por suerte había un gran hematoma y la bala estaba justo detrás justo detrás del hueso por donde entramos. Todo salio bien, le advertí al pibe, nunca debes cabecear una pelota, por el agujero que había quedado en el hueso. Le conseguí todo para derivarlo a Buenos Aires y me dijo, si lo único que tengo que hacer es no jugar a la pelota me quedo y se quedo.
Este acontecimiento sirvió para que la Cooperadora, formada por un grupo de señoras Alemanas muy colaboradoras, compraran una completa caja de cirugía.
Como hacia consultorio externo todos los días con gente muy pobre, notaba que no había remedios suficientes ni dinero para resolver los problemas de esta gente.
Esta pobreza me hizo pensar en las plantas medicinales, la cultura Paraguaya de la zona las fomentaba de manera activa, compre libros en Buenos Aires y en Paraguay y me puse a estudiar.
Tenía las plantas al alcance de la mano y podía solucionar algunos problemas.
Estaba por habilitarse el hospital base, , era un Experiencia Gubernamental equipado con lo mejor y las comodidades e infraestructura mas moderna en Pro del paciente.
Se había convocado un equipo de enfermeras de primer nivel de Buenos Aires y Córdoba, ellas eran estrictas y nos hacían marcar el paso, se llamo a médicos jefes de residentes de hospitales de Buenos Aires y Córdoba para Zubiri los cargos de especialidades.
El Hospital pasó a ser un SAMIC, un centro del Sistema de Atención Medica Integral de la Comunidad.
Ejercí como Encargado del Servicio de Cirugía, pasaron los años y un dia tuve un altercado y me fui del Servicio. Ahí comienza la verdadera historia. Fui nombrado Medico de Atención Primaria de la Salud (APS). El servicio estaba muy bien organizado y era un ejemplo en la Provincia.
Concurrí a los consultorios de los barrios carenciados, algunos muy alejados, nos trasladaban en camionetas preparadas para zonas rurales. Me nombraron jefe de APS, forme varios agentes sanitarios, estos podían implementar su rutina domiciliaria con plantas medicinales dada la precariedad del medio.
Solicite a la jefatura del hospital el concurrir a la Reserva Aborigen de Pozo Azul distante a 50 Km. de Eldorado dos veces por semana. Llevaba medicamentos para tratar diferentes casos, a veces los aceptaban otras no. Pronto comprendí que debía compensar lo que yo sabia sobre plantas medicinales y lo que ellos hacían con las mismas. Así emprendimos juntos este trabajo.
Nunca trate de modificar sus tratamientos pero también al igual ellos aceptaron los míos.
Fue una experiencia justa, ya jubilado el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas me contrato para que siguiera asistiendo a la comunidad aborigen.
Deseo expresar mi gratitud a:
• El Obispado de la Diócesis de puerto Iguazú y a su Obispo Monseñor Joaquín Piña.
• A las Hermanas Otilia y Marivi que me han acompañado incondicionalmente.
• A mis dos Agentes Sanitarios Aborígenes Santiago Velazquez, fallecido, a su familia y a Emiliano Benítez quien es hoy Auxiliar de Enfermería diplomado y a la antropóloga que mediante el INAI lo supervisó.
• A mi mujer Alcira, que me acompaño en todo momento y quien preparo un informe para el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas detallando cada una de las plantas de la zona, indicaciones y dosis elaboradas con la comunidad de Pozo Azul, colaborando en la enseñanza con cuadros gráficos de cómo cuidar la salud haciendo que la comunidad la hiciera sentir como un miembro mas de la comunidad.